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Mundo Sonoro

 

UN MUNDO DE SONIDOS

 

Todo cuanto se mueve en nuestro mundo, hace vibrar el aire. Emanadas de una fuente cualquiera (una superficie tensa, un metal o una cuerda), estas vibraciones viajan a través del aire, los sólidos o los líquidos. Cuando se propaga a través del aire, y oscila (vibra) sobre (20) veinte veces por segundo aproximadamente, este movimiento es percibido por el oído como sonido. El mundo, entonces, está poblado de sonidos que nos llegan de todas partes y en todo momento.

 

El órgano sensible que traduce estas vibraciones en información para nuestro cerebro, es el oído, el cual nos permite participar de esta vivencia en forma activa y consciente. Con el oído captamos información del exterior en forma de ruido, música y también lenguaje. Cuando ponemos atención consciente a lo que sucede en el exterior, nos damos cuenta de los mensajes que recibimos de los demás y de lo que nos quieren comunicar. Es en este contexto, que consideramos a la música como una forma de expresión y comunicación básica para el ser humano.

 

EL OIDO

 

El oído, a diferencia de otros órganos sensoriales, está expuesto en forma constante a los estímulos del entorno. Por ejemplo, podemos cerrar los ojos a voluntad, mientras que el oído está siempre abierto; podemos enfocar el ojo y orientarlo hacia donde queramos, a diferencia del oído, que capta todo lo que suene, desde todas las direcciones. Su única protección es nuestra mente, que a veces logra filtrar sonidos indeseables y nos permite concentrarnos en lo que realmente queremos escuchar. Parece lógico, entonces, suponer que al multiplicarse los sonidos que nos rodean en nuestro medio ambiente, llegará un punto en que el oído se embotará y ya no podremos lograr una concentración auditiva.

 

FUNCIONAMIENTO

 

Para que se produzca un sonido se requiere de una fuente sonora. Esta fuente puede ser natural, como los sonidos de la naturaleza, o elaborada por el ser humano, como un instrumento musical o el sonido de una máquina. Esta fuente produce en el aire ondas que se propagan en todas direcciones produciendo en nuestro oído el efecto sonoro.

 

Las ondas sonoras tienen características propias que influyen en la calidad del sonido que escuchamos. Primero, suponen una frecuencia, lo que significa la cantidad de oscilaciones o movimientos de la onda por segundo. Esto produce en el sonido una altura determinada; es así como a menor frecuencia, el sonido lo percibimos como grave y, por el contrario, a mayor frecuencia, el sonido producido será más agudo.

 

El ser humano normal está capacitado para percibir una gama de sonidos que van desde los 20 hasta los 20.000 ciclos (vibraciones) por segundo. Se ha establecido que los animales, en cambio, tienen una mayor percepción auditiva que el hombre, llegando, por ejemplo el gato, a percibir hasta 60.000 ciclos por segundo.

 

Otra de las características de las ondas sonoras es la amplitud o tamaño, que define la intensidad o la fuerza con que el sonido llega a nuestros oídos. La intensidad sonora se mide en decibeles (dB). El ser humano percibe los sonidos de 0 a 130 dB. Cuando la intensidad del sonido es mayor, la audición se torna dolorosa. Por ultimo, encontramos la duración de la onda sonora, la cual determina el carácter temporal del sonido.

 

Todo este fenómeno produce un nuestros oídos un efecto sonoro al que estamos expuestos en forma consciente o inconsciente en todo momento y lugar. Por este motivo es que se hace muy importante la toma de conciencia del mundo sonoro que nos rodea; el oído es un órgano susceptible de desarrollar, pero también lo podemos sobre exigir, llevándolo incluso a la sordera. No podemos escuchar bien en medio de la bulla, así como no distinguiremos bien un dibujo si lo hacemos sobre una hoja que ya ha sido pintada.

 

ENTORNO SONORO

 

Los sonidos podemos clasificarlos según como y quien los produce:

 

1.     Sonidos producidos por la naturaleza.

 

La naturaleza ha sido fuente de múltiples sonoridades que varían según la realidad geográfica. La sonoridad producida por la  naturaleza en un paisaje marítimo, donde el sonido del mar lo envuelve todo, es totalmente distinta a la quietud producida por los tranquilos sonidos de la naturaleza en un paisaje cordillerano.

En las grandes ciudades, los sonidos naturales aparecen enmascarados, siendo muy difícil percibirlos; se hacen evidentes en condiciones especiales, como un día lluvioso con viento y truenos, o a través del sonido producido por algún animal doméstico.

 

2.     Sonidos producidos con el cuerpo.

 

La principal manera por la cual es aprendido el lenguaje materno es a través de la imitación. Escuchamos hablar a nuestros padres y lentamente adquirimos su forma de hablar, generación tras generación.

El modo de hablar varía no sólo por el idioma sino también por la ubicación geográfica, la realidad social, cultural e incluso económica de cada individuo dentro de un mismo país. Es así como podemos sentir, auditivamente, una gran diferencia al oír hablar a un campesino con respecto a un hombre o mujer de la ciudad; o los modismos con que adorna el idioma la juventud con respecto a la precisión del lenguaje de un hombre mayor.

El uso que se le da al lenguaje también produce diferencias auditivas notables en la forma de expresión, como por ejemplo los gritos de un vendedor ambulante o las ordenes de un militar frente a su tropa. Así mismo, con nuestro cuerpo también podemos producir sonidos, como el que hace nuestros pies al caminar, bailar, saltar, o bien, el que hacen nuestras manos cuando aplaudimos.

 

3.     Sonidos producidos por instrumentos, máquinas o artefactos diversos.

 

Diariamente, miles de sonidos y estímulos sonoros, provenientes de diversas fuentes, llegan a nuestros oídos y afectan nuestro sistema nervioso consciente o inconscientemente. Algunos de ellos, como es el caso de los instrumentos musicales, sirven para interpretar la música, provocando los sonidos más sutiles hasta el estruendo de una gran orquesta.

También están los aparatos de amplificación del sonido y de reproducción sonora.

 

Actualmente se escucha más música por los medios de reproducción electroacústica que en forma que en forma natural.

 

Por otra parte, a cada momento nuestro oído está expuesto al ruido de diversas máquinas  y artefactos tanto, que ya casi no advertimos el sonido del medio, se hace natural para nosotros.

 

De este modo, muchos de los aportes generados por el desarrollo tecnológico, que debiera optimizar nuestra calidad de vida, han tenido un efecto negativo en la realidad sonora, produciendo altos niveles de contaminación acústica.

 

LA MUSICA EN NUESTRO ENTORNO

 

La música tiene una presencia constante en nuestro entorno sonoro. En las más diversas situaciones o actividades, la música cumple diferentes funciones y muchas veces ni siquiera somos conscientes de su presencia.

 

Tenemos, por ejemplo, la música que se denomina “ambiental”. Es la que encontramos en almacenes, bancos, aeropuertos, restaurantes, etc. Tiene como finalidad neutralizar, relajar o estimular al oyente. También tenemos la música llamada de apoyo o incidental; esta es la música que oímos en el cine, televisión, radio y publicidad.

 

Así también, de manera individual, tendemos a programar nuestra música de acuerdo a la actividad que vayamos a realizar, ya sea trabajo, estudio o esparcimiento.

 

EL RUIDO Y EL SILENCIO

 

Cada día resulta más entender donde termina la música y donde comienza el ruido, debido a lo relativo de este concepto y su manifestación en la vida cotidiana y en el arte. Si la bocina de un auto, por ejemplo, nos despierta a medianoche produciendo una desagradable sensación, este será para nosotros un ruido. Si, por el contrario, esa misma bocina nos anuncia la llegada de una persona muy querida, producirá en nosotros la sensación de un sonido agradable.

 

Cuando alguien esta transmitiendo un mensaje, cualquier sonido o interferencia que estorbe su exacta transmisión y recepción, será generalmente considerada  como ruido.

 

Actualmente en música, se acepta que la diferencia entre ruido y un sonido posee límites relativos: será el uso que le otorga el creador en la composición, lo que definirá a una manifestación sonora como ruido o como sonido.

 

En este sentido, la definición más aceptada de este concepto y la que mejor se ajusta con la realidad sonora actual, es la siguiente: Ruido es cualquier señal sonora  que sea desagradable.

 

EL SILENCIO

 

Musicalmente se entiende por silencio a la ausencia de sonido. Para el músico, el sonido tiene el mismo valor expresivo que el sonido. Así, este silencio puede ser dramático –generando suspenso y tensión- de la misma manera que puede producir una sensación de reposo y tranquilidad. El silencio utilizado en las canciones puede afectarla en diferentes aspectos,  como pueden ser la melodía o el ritmo.

 

Habitualmente cuando hablamos del silencio, nos referimos más bien a un descenso de la intensidad de los sonido o ruidos que nos rodean. De este modo el silencio absoluto en sí no existe, ya que siempre está sucediendo algún fenómeno que produce sonido, incluso estos pueden ser aparentemente imperceptibles para nuestros oídos, como es el caso de nuestra propia respiración.